Qué es este subproducto de la extracción en dos fases, de qué se compone, qué opciones reales de destino tiene y los errores más comunes al gestionarlo en planta.
80%
70%
2 fases
En resumen: el alperujo es el subproducto húmedo que deja el decanter de dos fases al extraer el aceite de oliva, equivalente a buena parte del peso de la aceituna procesada y con una humedad cercana al 70%. No tiene un destino único: según el volumen y la zona puede ir a una extractora de orujo, secarse para uso como biomasa o aplicarse al suelo bajo manejo agronómico controlado. El error más común es no planificar su almacenamiento y retiro antes de que arranque la campaña.
El alperujo es el subproducto sólido-húmedo que se obtiene al moler y centrifugar la aceituna en un decanter de dos fases. A diferencia del sistema de tres fases, que agrega agua de proceso y separa aceite, alpechín (agua de vegetación) y orujo por un lado, el decanter de dos fases trabaja sin agregar agua y entrega solo dos corrientes: el aceite y el alperujo, un residuo que concentra en una sola masa la pulpa, el hueso partido, la piel y el agua de vegetación propia de la aceituna.
No conviene confundirlo con el alpechín (el efluente líquido del sistema de tres fases) ni con el orujo graso tradicional de las prensas antiguas, que es mucho más seco. El alperujo es, en la práctica, el residuo típico de casi toda almazara moderna que trabaja con decanter de dos fases, que es el sistema que hoy predomina por su menor consumo de agua.
La pasta de aceituna batida entra al decanter con su propia agua de vegetación, sin agua añadida. El tornillo sinfín separa el aceite, que es la fase más liviana, de todo lo demás. Como no hay agua de proceso para diluir la masa sólida, esta sale con una humedad alta (según la bibliografía técnica del sector, en el orden del 70%) y arrastra el hueso partido, la pulpa agotada y la piel. Esa es justamente la razón por la que el sistema de dos fases reduce tanto el volumen de efluente líquido frente al de tres fases: lo que antes salía como alpechín ahora queda retenido dentro del alperujo.
El alperujo conserva un remanente de aceite que no llegó a separarse en el decanter, del orden de unos pocos puntos porcentuales, además de compuestos orgánicos y polifenoles de la piel y la pulpa. Esa combinación de humedad alta, carga orgánica y restos de aceite es justamente lo que dificulta su manejo: pesa y ocupa más que un residuo seco, fermenta si se acumula sin control, y no puede derivarse como si fuera un residuo inerte cualquiera. A esto se suma que se genera de forma muy concentrada: toda la campaña produce el grueso del volumen anual en pocas semanas, lo que obliga a tener espacio de almacenamiento temporal (balsas o playas de acopio) dimensionado de antemano.
En Argentina la red de extractoras de orujo es más acotada que en los países mediterráneos de mayor tradición olivícola, por lo que buena parte de las almazaras medianas y pequeñas de Cuyo resuelve el destino del alperujo con compostaje en planta o aplicación agronómica controlada, acordada con un ingeniero agrónomo. Para dimensionar esa logística conviene planificarla junto con la elección del equipo: el servicio de ingeniería de C+D asesora tanto en la configuración del decanter como en el manejo de subproductos de la planta.
El manejo del alperujo no es un detalle secundario de la extracción: condiciona el layout de la planta, el personal necesario en campaña y hasta la elección del decanter. En C+D ayudamos a planificar esa parte del proceso junto con la provisión del equipo y el servicio técnico.
FAQ
El alperujo es el residuo sólido-húmedo del decanter de dos fases, que concentra pulpa, hueso, piel y agua de vegetación en una sola masa. El alpechín es el efluente líquido que genera el decanter de tres fases al agregar agua de proceso para separar aceite, agua y orujo por separado.
Como referencia de orden de magnitud citada en bibliografía técnica del sector, el alperujo puede representar alrededor del 80% del peso de la aceituna procesada, ya que el aceite es solo una fracción menor del total. El valor exacto varía según la variedad, el estado de la aceituna y el ajuste del decanter.
Sí, pero no en forma directa y sin control. Para aplicarlo al suelo como enmienda orgánica conviene estabilizarlo, por ejemplo mediante compostaje, y ajustar dosis y momento de aplicación con un ingeniero agrónomo, respetando la normativa provincial de efluentes y residuos agroindustriales.
Puede tenerlo donde existe una extractora de orujo cerca, que retira el alperujo para obtener aceite de orujo y orujillo como biomasa. En zonas sin ese circuito industrial, como buena parte de Cuyo, el valor suele ser más indirecto: menor costo de fertilización si se composta y aplica en el propio campo.
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